Mi prima se casa

Hace poco tiempo, recibí la grandiosa y esperada noticia de que mi prima se casa. Oooooooh. Sí, se casa. En menos de cuatro meses tendrá lugar en La Toja el maravilloso e íntimo encuentro en el que ella y su futuro marido afirmarán que están dispuestos a pasar el resto de sus vidas el uno con el otro. No saben lo que están haciendo. ¡Huid insensatos!  EL RESTO DE SUS VIDAS. Con la esperanza de vida que tenemos hoy en día eso significa que prometes estar con tu pareja hasta que las ranas tengan pelo, Jordi Hurtado nos deje o hasta que llegue GH506.

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Pero lo realmente alarmante, es el grave trastorno bodil que le ha invadido. Su vida ahora mismo gira única y exclusivamente en torno a lo que cree que será el día más feliz de su vida. Es una Monica Geller de las bodas. Un Chuck Norris de la organización. Si pudiera, estoy segura de que dejaría plantado a su novio y se casaba con su propia boda. ESO ES AMOR Y LO DEMÁS SON TONTERÍAS. Y es que absolutamente T-O-D-O lo relaciona con el esperado día.

– Oye, ¿sabéis si hoy jugará Ramos?
– ¿Ramos? Mierda. Todavía no los he encargado. Narcisos, azucenas, flor de pascua, orquídeas, gardenias… POR QUÉ A MI. Al partir un beso y una floooor.

– ¡Ay! Me acabo de cortar con el cuchillo, me haces una cura?
– Es verdad, el cura. Que resulta que el Padre Agustino se ha comprometido con otra boda, la de la hija de sus primos carnales, y el Padre Anabelo no me convence, canta demasiado y ese acento sureño que tiene me pone de los nervios.

– Esta tarde podríamos hacer maratón del Señor de los Anillos
– ¿Anillos? Pfff, todavía no los he recogido de la tienda de grabado. Qué agobio. Más les vale que estén perfectos. Sobre todo el mío. Todo él. Mi tesoro. ¡GOLLUM, GOLLUM!

Y esto es tan solo una pequeña y minúscula muestra de la escalofriante tortura a la que mi prima somete a su familia (me incluyo, desde el amor). No es casualidad que, precisamente en estas fechas, su hermana Ana, mayor que ella, y soltera, haya decidido huir despavorida a México hasta el día de la ceremonia. Ana, me vengaré por no haberme metido en tu maleta. Mejor aún, me vengaré lenta y dolorosamente por no haber ofrecido voluntariamente a tu hermana a unos contrabandistas Mexicanos (Roci tqmil).

Eso sí. En el momento en que uno decide que se casa, ha de tener la firme convicción de que no podrá volver a probar gota de alcohol hasta el día de la boda. Por su bien. O por el de la economía familiar. Solo os digo que se empieza con una lista de invitados íntima y discreta de ciento veinte personas y tras tres noches de copas vas por cuatrocientos. Incluso ya existe una mesa exclusiva para camareros y porteros de discoteca y otra para taxistas.


*Ojo con las mesas

Soy completamente fan de lo tradicional y de las bodas clásicas, con una sola excepción: la mesa presidencial. Me refiero a esa mesa alargada en vertical, estilo escaparate, compuesta por los novios, los suegros respectivos y el sacerdote en cuestión. ESA MESA. ESAS CARAS, afligidas y envidiosas mientras observan al resto de invitados disfrutando exageradamente de la celebración. Estridentes carcajadas, lágrimas de emoción, exaltación de la amistad, bailes encima de la mesa y entrañables brindis de aquí para allá. Tú, con el sacerdote a un lado, que se halla entre los 80 y la muerte, y al otro lado tu suegra, que la adoras, pero francamente no es la alegría de la huerta. Única solución: BEBE HASTA MORIR, y canta con frenesí:

5 COSAS: que deberían estar terminantemente prohibidas en cualquier boda

1. Corbatas moradas o tornasoladas
No haré comentarios al respecto. Están prohibidas y punto. Si alguien lleva una el día de mi boda… JAJAJA ¿casarme yo? Si lo hago ya tendré varias ranas con implantes que se comerán dichas corbatas.

2. Cortar la tarta 
Si lo haces por lo menos procura no emplear un sable de esgrima de tamaño superior al de los novios, salvo que puedas conservarlo. Te puede ser útil en alguna de las futuras discusiones con el que será tu marido.

3. ”Que se besen que se besen” o ”Viva los novios”
No se admiten, o no se deberían admitir vítores o gritos tales como los enunciados anteriormente. Si es algo que te irrita de forma extrema, siempre puedes recurrir a contratar francotiradores que se infiltren de paisanos en la boda y con el silenciador acabarán con sus vidas sin que nadie se inmute. Niquelao.

4. Lanzamiento de arroz, pétalos, pompas o cualquier objeto que vuele 
Tirar loquesea a la salida de la Iglesia está vetado. Los novios salen felices después de haber sido declarados marido y mujer y siempre existe algún insensato (solterona o hater del amor) que consigue acertar con el arroz a dar en el ojo de la novia cuya consecuente reacción es tropezar, caer al suelo pisándose el vestido y el desenlace termina siendo una novia medio desnuda en la escalinata de la Iglesia mientras varios chinos la fotografían y la suegra odiosa ríe silenciosamente. Sí, me siento identificada con la suegra.

Además, aunque no sea por la novia, pensad en las pobres palomas. Científicamente se ha estudiado que muchas mueren debido al arroz abandonado en las puertas de las iglesias después de una boda. Ellas, ratas voladoras, picotean compulsivamente el arroz hasta que explotan. ¡Piñata de plumas!

5. Excesivo plumaje en los tocados
Hablando de plumas, todavía no somos aves, desgraciadamente. Así que por favor, señoras, absténganse de tocados pomposos.

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Después de tanta barbariedad, y para que todavía perviva en vuestras mentes la posibilidad de que sea una persona medianamente normal (se que después de bañarme entre leche y cereales nunca lograré ser alguien decente) dejo aquí a modo de despedida una profunda reflexión que me surgió ayer antes de meterme en la cama, acerca de l’amour y la importante decisión que conlleva casarse. Inciso, llevaba varias cervezas en sangre y alrededor de trece algodones de azúcar. Venga. Allá va, con un par de huevos benedictinos.

Es en ese preciso instante en el que tomas la decisión, dando un paso agigantado hacia delante, cuando todas y cada una de tus dudas quedan disipadas. Tu mirada no busca ninguna otra dirección, ni otro destino, porque tras navegar contra viento y marea, ha encontrado su puerto favorito. Es en ese momento, cuando la sonrisa se te escapa de las manos, cuando el resoplo de felicidad de tu alma es la bocanada de aire que necesitan tus pulmones, cuando tu valentía sale a flote. Te hallas ausente en un mundo paralelo, dotado de ligera limerencia. Pero no existe mayor privilegio que esa conexión, ese gran encuentro. Se trata de una fuerza sobrenatural, extraña, misteriosa, y que asusta más de lo previsto. Algo inefable. Pero no hay ni un solo atisbo de duda, de indecisión. No. Todo lo contrario. La seguridad es desbordante, ¿el entusiasmo?, abrumador. Y es que toda tormenta pasa desapercibida.

Porque como diría Juno, Eres el queso de mis macarrones.

PD: Sí. Cuando quiero soy una sentimental, una romántica o como me diría un buen amigo, una incomprendida del amor. Hoy tengo los sentimientos a flor de piel, debe ser el comienzo de la primavera que nos deja a todos ligeramente atontados. Pero si hay algo que he aprendido, es que nunca debes dejar que te digan lo que puedes o no puedes hacer. No permitas que nadie frene tus sueños, porque eres capaz de crear montañas si te lo propones. Y lo más importante: ni el dinero, ni la fama, ni el éxito, nada, será jamás tan valioso como lo es el amor. Así que lucha, arriésgate, supera tus miedos y haz caso al asno:
Pues tú dale dale tu ternura y amoooooor

A pasar el martes como se pueda, a ser felices, y a huir de las bodas a lo Julia Roberts,

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Mbarbarie.

Mis mejores deseos, felicitaciones y cariño a mi prima y a su futuro marido.
¡Viva los novios!

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Un poco de cordura

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Todavía recuerdo el olor a húmedo que invadía hasta el último rincón de mi casa. Las sábanas blancas, puras y frías como la nieve, en las que me envolvía para resguardarme de las duras noches de diciembre. Esa sensación. Sentir como, poco a poco, encontraba el cobijo enredada entre mantas, colchas y mi propia respiración, que me aislaba del silbido de las aguas que corrían por los canales de la Venecia del Norte, mi adorada Ámsterdam. Y era en ese preciso instante, cuando gozaba de uno de los mayores placeres que me brinda la vida: sacar una sola pierna por fuera del edredón. Una punzada gélida atraviesa tu piel, un respiro en los poros, un sentimiento de libertad. Freedom (en inglés suena francamente mejor).

Tras esta profunda introducción rememorando mi pasado año en Amsterdam, me dispongo a hablar de un dilema que me lleva rondando en la cabeza varios días, acerca de mi blog. Después de haber releído más o menos quinientas treinta y tres veces cada post que he escrito, he llegado a una conclusión: ya que nadie me corta las alas, he de cortármelas yo misma y recuperar algo de cordura. O si no, acabaré el resto de mi vida hablando de muerte, animales, y comida, introduciendo siempre un simple y retorcido ”JAJAJA”. Así que, si alguno de mis lectores aún me tiene algo de aprecio (de momento solo me lee mi familia, así que espero que sí. Corrijo. Más les vale que sí), Paradme. Estoy a tiempo de ser salvada. Arrodillaos y cantad al unísono:


God Save The Queen

We Mean It Man
We Love Our Queen
God Saves

Después de esta pequeña pausa experimentando la sensación de venirme arriba (creo que debo dejar el Aquarius o moriré por exceso de ego), he de confesar abiertamente, que a pesar de la errónea imagen que he podido mostrar en mi breve e insulsa trayectoria como intento de escritora, tengo corazón (quenomecabeenelpecho). Sí, esta mañana me he levantado con morriña, nostálgica y con un par de lágrimas en la almohada. SOLO UN PAR. RESECAS. Vale. No eran lágrimas, eran legañas. Y es que vivir fuera de casa marca un antes y un después en tu vida. Es el momento en el que espabilas, vuelas del nido y a tu vuelta, nunca vuelves a ser el mismo. Cambia tu carácter, tu personalidad, tu aspecto, e incluso tu nombre. Cuando volé a Amsterdam mi nombre era Gimeno. Medía 1’86 y tenía los pies planos. ¡Mirad las vueltas que da la vida!

Así que allí me planté. En tierras holandesas, iniciando una nueva etapa de mi vida. Ciudad nueva. Gente nueva. Casa nueva. Nadie te conoce, nadie te juzga. Puedes ser quien tu quieras ser. Yo empecé siendo Gimeno, pasé por Maria Antonieta (me cansé pronto, con dos horas diarias de peluquería no me daba la vida), Kanye West, La Vieja del Visillo y acabé decantándome por Punky Brewster.

*Precaución: No habrá nadie que te frene. Es muy probable que se te vaya de las manos y empieces jijijaja enfundándote en atuendos inverosímiles pero puedes acabar creyéndote La sirenita nadando en el canal. Y si negáis que alguna vez os habéis disfrazado en el extranjero, mentís. Eso, o no sois de fiar.

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Obviando hirientes comentarios e insultos hacia mi propia persona dada la estupefacta vestimenta que me acompañaba por los Países Bajos, aprovecho para pedir ayuda urgente a gente cualificada en la materia: ¿CÓMO COHONE SE AHORRA? (Perdón. Lo último que desearía es tener la osadía de ser soez, de ahí que intente camuflar mi descuido con un tono desenfadado imitando el acento sureño). Pero de veras que es un tema que me atormenta día y noche. En 11 meses pude experimentar el contraste de vivir como una marajá a malvivir para sobrevivir al fin de mes.

Dada mi pésima gestión económica, del día 1 al día 5 del mes, me sentía la heredera de Carlos Slim. Taxis, copas, cenas, cafés a precio de millón en lugares extremadamente hipsters, más prendas con las que poder disfrazarme y un sinfín de estupideces innecesarias. Pero a partir del quinto día, cuarto si era más espléndida de lo normal, me encontraba en números rojos/granates/negros/tevanaembargar/ Notienesnadaqueteembarguen/Fregarásplatoselrestodetuvida/Pagaencarnes.

Pero todo sumaba, o en este caso restaba, así que hacía malabares para poder sobrevivir. Literal. Cogía un par de arándanos y en los pasos de cebra se los tiraba a la gente que venía en bici. Todos se indignaban e incluso un día un hombre malhumorado me hizo comerme el arándano del suelo. La gente de hoy en día no sabe apreciar el arte circense.

Apagaba la calefacción de casa para economizar. Amsterdam. Enero. -10 Grados. Luz, Fuego, Destrucción. Eso quería. Me colaba en el metro y robaba hogazas de pan en la Universidad siguiendo los consejos del sabio Aladín. ¿Qué me pasa con Disney? HE DICHO QUE ESTOY NOSTÁLGICA. Eeeeeeres tú, mi príncipe azul, que yoooo soñé. Ahora vuelvo. Voy a automedicarme.

Por tanto, no me podía permitir el lujo de comprarme una bici de primera mano. Las consecuencias de esto fueron catastróficas. Entablé una íntima y leal amistad con Joahn, un portugués perteneciente al mercado negro de las bicis. Ingenua de mi, confié en él y creí todas y cada una de las historias que me contaba cuando conversábamos junto a un parque cerca de casa, mientras paseábamos a su perro Jacki. Me traicionó, y un mal día descubrí que las bicis que le compraba (10 bicicletas, verídico, en 11 meses) me las robaba él mismo. Nunca lo superé. Querido Joahn, la venganza es un plato que se sirve frío. V de Vendetta (risa malévola).

Podría pasarme horas hablando de situaciones que probablemente todo aquel que haya abandonado su hogar en algún momento, haya experimentado. El hecho de no recordar la última vez que cambiaste las sábanas (repugnante, soy consciente, pero a todos nos ha pasado, además, yo no sudo. JAJAJA Odio a esa gente). Tus prioridades en cuanto a productos indispensables en tu nevera: Cerveza, pasta, cerveza, pasta rancia, cerveza, pasta mohosa, cerveza, pasta asesina. Cuando vives fuera (especialmente si estás de erasmus) tienes ”amigos” hasta en el infierno. A mi me llegó a visitar hasta el sobrino nieto de la prima tercera del cuñado de la hermana de la mejor amiga de la tía Pili, tía abuela de mi vecina. Así que procura no invitar a nadie por cordialidad (es muy típico que todo el mundo te diga que te va a visitar y tú, encantada de la vida, y sonriente a más no poder, supliques que lo hagan. RETÍRATE. Todavía estás a tiempo).

Para despedirme, adjunto foto de mis baños matinales por los canales de Amsterdam. Solo quiero recalcar el hecho de que a mi, volar del nido no me sentó del todo bien. Eso, o pille alguna enfermedad desconocida en esas aguas cristalinas.

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PD: No he podido resistirme a emplear en una ocasión mi histriónica carcajada. Poco a poco, prometo que la cordura llegará.

Besos infecciosos de amor,

Mbarbarie.

I love car classics

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”When you are racing… it is life. Anything before or after is just wait”. – Steve McQueen 

Totalmente de acuerdo con Steve. Me considero una conductora dentro de la media. No es que conduzca metida en unos panties. Perdón, esto de intentar hilar un lunes tras un fin de semana duro no es lo mío. Como iba diciendo, me apasiona conducir, disfruto del caótico tráfico, los atascos infernales los días de lluvia, entrar en Madrid en caravana con la operación llegada, las batallas verbales que discurren en la carretera y una larga lista de etcéteras con ruedas. ¿Transporte público? Nunca. Eso es de pobres. JAJAJA. Me encanta ir en mi coche pegada a un autobús y tirar billetes de 50 por la ventanilla mientras suelto estridentes carcajadas. Eso sí, más tarde me juego la vida recogiendo uno a uno los billetes del Monopoly que nos trajeron los Reyes.

Es aterrador pensar en la cantidad de tiempo que pasas al día metido en el coche. El desayuno, la comida, la siesta, la merienda… MAMA DÉJAME VOLVER A CASA. Te juro que es la última vez que juego a 50 sombras de grey con nuestro adorado perro Milky. La última vez porque está muerto. JAJAJA. ¿Quién quiere perrito caliente para cenaaaaar?

Pero con el paso del tiempo, se va creando un inquebrantable vínculo entre tu coche y tú. Una relación que va mucho más allá del mero hecho de que te transporte. Vivís y experimentáis momentos que solo tú y él conocéis. Mi Seat Ibiza negro. Él. su hediondo olor adherido hasta en el último poro de su carrocería. Los años duros de experiencia que lleva colgados a la espalda. El constante piloto encendido color amarillo que ignoro diariamente, y que me he acostumbrado a ver. Ya es parte de él y le quiero tal y como es. PRONTO MORIRÉ. Pero el pilotito tiene gracia.

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Existen momentos que únicamente tendrás el placer de vivir en compañía de tu coche y que no tienen precio. La primera vez que pillas infraganti a otro conductor hurgando en sus fosas nasales. Comienza con una reacción de sorpresa, la cual evoluciona rápidamente en repulsión y finaliza con una clara mirada acusadora, ojos entrecerrados ”Si si, disimula. YO TE HE VISTO. Y MI PERRO TAMBIÉN”. En realidad es un peluche. Sollozos. Echo de menos a Milky.

¿Y qué me decís de ese épico momento en el que ponen tu canción favorita en la radio?

ESO SI. QUE A NADIE SE LE OCURRA QUITARLA. ARDERÁ ROMA.

Nunca debes olvidar que tu peor enemigo en el coche, ha sido, es, y siempre será: LA RESERVA DE GASOLINA. Una tensión indescriptible te recorre el cuerpo de pies a cabeza (véase a continuación en la foto adjunta), te mantienes en un tira y afloja permanente. Apuras cada km, rezando en tu interior por no quedarte tirada en medio de la Castellana. Esto es la guerra. El más débil deberá abandonar.

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 Antes de irme, os dejo una lista de 10 objetos que, en mi opinión, son indispensables en cualquier coche:

1- Disco caribe mix 2000
Debemos estar preparados. La vida de cualquier coche consta de uno (normalmente varios) episodios de nostalgia musical en los que tu mayor ilusión y propósito en la vida es escuchar canciones de verbena de hace años, como La Bomba, Corazón Espinado o La Raja de tu Falda.

Recomendación personal: Esconder en algún rincón del coche un disco digno de tu habilidad y clase como conductor. Por si las moscas. Ayer mismo me compré un recopilatorio de temazos de los 60, I love Car Classics, idóneos para acompañarte en la carretera, con Joe Jackson, Van Morrison, David Dudley y más genios de la época. Sí, yo por aquel entonces no había sido ni concebida. Qué tiempos. Qué felicidad, flotando en la nada al ritmo de (I Can’t Get No) Satisfaction. Mbarbarie en versión fetal marcándose un solo con la guitarra.

2- Ambientador
No preguntes. Tú simplemente lleva uno. Preferiblemente evitar aquellos que se cuelgan del retrovisor. Permanentemente prohibido: guantes de boxeo, dados, o extravagancias del estilo a modo de decoración.

3- Chicles
No es necesario que compres. Siempre contarás en tu lista de amistades con algún descendiente porcino que a falta de papel, pega el chicle debajo del asiento. Si han pasado entre 3 y 4 días, conservará un poco de sabor. Si el período se excede de una semana: Lea las instrucciones de este medicamento y consulte al farmacéutico.

4- Monedillas sueltas
Imprescindible habilitar un pequeño espacio en tu coche donde guardar calderilla para lidiar con situaciones de emergencia. Aparición de los Gorrillas. Podríamos decir que se trata de una situación de nivel 3, realmente estás en apuros. Les ves acercarse poco a poco y te sientes como si estuvieras en el mismísimo Bronx y te estuvieran apuntando con una Kalashnikov: Hey motherfucker, give me that shit!. No establezcas contacto visual. Saca tu temblorosa mano por la ventanilla y dales todo lo que tengas.

5- Palo de Golf
La carretera puede pasar de ser un maravilloso e idílico lugar donde evadirte de tus preocupaciones a convertirse en la III Guerra Mundial. Consejo: NUNCA DES POR CULO A UN DESCONOCIDO.

6- Rehén en el maletero
En caso de no tener calderilla, siempre le puedes ofrecer a los Gorrillas un rehén. Es preferible secuestrar a sordomudos que no incordien.

7- Cargador para el coche
Nadie quiere sufrir en sus propias carnes la angustia, los sudores fríos y las profundas punzadas en el corazón que provocan ver el 1% de la batería de tu móvil.

8- Mechero
Todo fumador goza de ciertos momentos sagrados. Uno de ellos, es el glorioso cigarillo en el coche, al más puro estilo Danny Zuko. Además, si te ves en apuros con el rehén y sospechas que alguien te está siguiendo, no dudes. Dirígete al polígono industrial de Cobo Calleja, sin mirar atrás, rocíalo todo con gasolina y préndelo con tu mechero de coche. No dejarás ni una sola prueba. Tu arderás. En el infierno. ¡Pero jamás te detendrán!

9- Mantas de piel y anoraks
Mejor prevenir que curar. Muy recomendable para combatir al caluroso amigo que pretende acabar con el mínimo indicio de vida existente, activando el aire acondicionado a -20 grados.

10- Bolsas de plástico
Nunca falla ese compañero de viaje coqueto coqueto, que a la segunda curva está del color de la bechamel. La bolsa de plástico protegerá tu preciado coche de fluidos gastrointestinales y demás apetitosas sustancias.

*A tener en cuenta: Útil para lidiar con el pesado de turno que canta a grito pelao, sin saberse la letra, y que todavía no ha querido asimilar que carece de dotes musicales. Ponerle la bolsa en la cabeza. Nota mental: si se trata de un viaje de duración mayor a cuatro horas, bañar la bolsa previamente en cloroformo.

Acelerados y revolucionados besos,

Mbarbarie